Esos rizos locos

8.9.06

Crónicas del Camino I

Volvimos ayer de 6 días de caminatas y 160 kms del Camino de Santiago a nuestras espalda: con gran pena, pero con ganas de descansar, además de con los pies maltrechos (especialmente Emilio).
La verdad es que llevamos al menos 6 ó 7 años pensando en hacer el Camino, pues siempre habíamos oído a todo el que lo había hecho que era algo inolvidable. Pues bien, hasta el momento ha cumplido con las expectativas y ha sido una gran experiencia humana, en la que hemos conocido a gente estupenda con la que hemos compartido camino, agradables charlas, muchas risas y alguna que otra penuria.
La verdad es que nunca planteamos el asunto como una peregrinación entendida en el sentido literal de la palabra, ni un recorrido espiritual que nos llevara a “la búsqueda de nosotros mismos” o algo parecido, ni siquiera lo hacíamos como itinerario cultural, como lo denomina la Unión Europea. Tampoco era un reto deportivo ni una prueba… la meta no es Santiago en sí mismo, sino que el camino ya es una meta por sí sólo, un modo de hacer algo en común con Emilio y juntos conocer a gente con los que compartir cosas sencillas, aunque a la vez intensas…
Bueno, pues nuestra aventura comienza cuando en la madrugada del sábado 2 salimos hacia Pamplona a la 1:30 de madrugada, pues era la única manera de poder coger el único autobus que subía a Roncesvalles a las 9:30 de la mañana... Intentamos dormir algo en el autobus y en la estación de Pamplona, pero en mi caso, no hubo demasiada suerte. Sin embargo, en el tiempo que tuvimos que esperar ya empezamos a fichar a los que partirían con el mismo rumbo que nosotros y viendo como algunos ya comenzaban a hacer compañeros de camino. Finalmente sobre las 11:45, una vez cambiados de ropa, bien equipados, visitada la colegiata y sellada nuestra credencial, buscamos el punto de partida y comenzamos a caminar. Al principio estaba nublado, pero según fue pasando la mañana comenzó a brillar el persistente sol del mediodía. Así que tras una parada para tomar aliento y comprar algo de comida en el Bar-Supermercado de Espinal continuamos hasta dar con un pequeño riachuelo en el que decidimos parar a comer y meter los pies en el río (de hecho, yo me metí hasta la cintura). Fue estupendo, porque los pies se refrescaron y reaccionaron para poder continuar. Emilio incluso pudo echar un sueñecito. Todo muy "bucólico y pastoril..."Sobre las 4 reemprendimos camino con la intención de hacer noche en Erro, pues yo había visto por Internet que allí había un albergue. Bien, pues a día de hoy seguimos proguntándonos dónde quedaba dicho pueblo, pues nunca apareció, por lo que simplemente aparecimos en Zubiri, que estaba 7,5 kilómetros más allá y que parecía que cada vez lo alejaban más... Llegamos rendidos a las 7,30 de la tarde después de haber caminado unos 24 kilómetros sin haber dormido la noche anterior y cuando por fin arrivamos a nuestro destino ...¡cha-chan!! no quedan camas, así que a dormir al suelo en el polideportivo ¡ideal de la muerte!! y encima los baños y duchas en unas casetas en el quinto pino. Pero es que para rematar, vamos en busca de algún sitio donde nos den de cenar y después de recorrer el pueblo de cabo a rabo, 3 kilómetros más pa'llá o pa'ca que más dan si se trata de hincar bien el diente... fue imposible conseguirlo. Al menos habíamos comprado algunas cosillas y no moriríamos de inanición en esta ocasión.. Bueeeeeno, no importa, no pasa nada, esto es sólo el primer día, que hay que tomarlo con filosofía.
Lo mejor del día, aparte de la parada en el río, fue el caminar por aquella zona boscosa, que era muy bonita y conocer a los que a partir del día siguiente serían nuestros compañeros de camino Fernando, Marina, Laura, Patxo y Angels.
Ya por la tarde nos cruzamos por tercera o cuarta vez en una fuente bebiendo agua y Laura nos preguntó que hasta donde pensabamos ir y dijo que ellos iban hasta Zubiri, así que cuando llegamos, ellos acababan de instalarse justo en "el suelo de enfrente", así que fuimos vecinos por primera vez. Más tarde también estuvimos cenando en la misma mesa con Fernando y con Angels, así que nos enteramos que eran todos catalanes y valencianos y que no venían juntos, sino que se habían conocido en la cafetería de la estación de autobuses de Pamplona mientras esperaban el autobus de Roncesvalles y que al oir catalán habían ido juntándose los unos y los otros.
Continuará...

4 Comments:

At domingo, septiembre 24, 2006 10:26:00 p. m., Anonymous borja said...

"la meta no es Santiago en sí mismo, sino que el camino ya es una meta por sí sólo"... qué profundo, por Diorr. Si es que cuando te pones... :P

 
At lunes, octubre 16, 2006 4:02:00 p. m., Blogger Marta said...

pasaba yo por aquí, tras leer tu comentario en mi blog al respecto de la serie darkover, para comentar algo que vi en tu profile... ¿cuál es la serie de "los dragoneros de perl"? es que yo conozco una que es los "dragoneros de pern", y no sé si nos referimos a la misma...

Un saludo!

 
At lunes, octubre 16, 2006 4:51:00 p. m., Blogger Yadil said...

Sí, claro que es la misma, la serie que escribió Anne McCaffrey. Supongo que tenía el día un poco dislexico el día que lo metí. Gracias por la observación, lo revisaré.
No se puede una despistar, siempre hay alguien a la zaga para poner algún pero... jeje!!

 
At viernes, octubre 20, 2006 3:55:00 p. m., Blogger Thera said...

Como me alegro de que hayas hecho el camino!!!
Espero que al final de la saga nos cuentes como te sientes animicamente, porque por lo menos a mi me dejo en estado de euforia ^^
Si es que voy a tener que repetirlo... :P

 

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